sábado, 6 de abril de 2024

Mi pareja verdadera

Hoy en día, es mucha la información que podemos encontrar sobre las relaciones interpersonales y como es que las vivimos, pero poco se habla sobre la importancia de saber estar con nosotros mismos.

Han pasado muchos años desde la última vez que recuerdo estar bien con una persona a mi lado y hoy en día no me da culpa decirlo, no fue fácil, pero llegar aquí es algo que me llena de orgullo pues me ha costado innumerables intentos, decepciones, malas noches y mucha... Pero mucha tristeza. No estoy solo, por el contrario, tengo a mi lado a una entidad que me ha demostrado el amor más genuino y desinteresado que jamás me dieron pero que irónicamente siempre tuve al alcance de mis manos.

Esta entidad siempre estuvo aquí, paciente, callada, segura. Mirándome a lo lejos y tapándose los ojos con tristeza y decepción cada que volvía a casa con el corazón destrozado por volver a intentar relacionarme con alguien. Sin dudarlo, curaba mis heridas, me escuchaba y veía como a base de esfuerzo evolucionaba en algo mejor, pero siempre se molestaba porque sabía que no lo había por mi y para mí, ella me conoce, sabe perfectamente que todos esos esfuerzos siempre fueron para salir nuevamente al campo de batalla llamado "mundo real" para volverlo a intentar, pero el resultado siempre fue el mismo.

Un día, la batalla fue tal que llegue a casa a rastras, completamente destrozado de mente, cuerpo y espíritu, ese día ella no se acercó, se molestó tanto que solo se limitó a verme enfurecida sin decir o manifestar otra cosa que no fuera molestia. Yo, cabizbajo, buscaba consuelo, buscaba su cobijo y su calor, pero no recibí nada a cambio, eso me dolió más. Ese dolor era extraño, no era como cualquier otro que haya experimentado jamás, me sentía completamente vacío, sin nada que aportar, nada que decir o nada de que quejarme, me senté, vi a mi alrededor y me di cuenta de que ese vacío no solo era físico pues no veía nada más a mi al rededor... Excepto a ella y a su mirada de juicio y molestia.

Sonreí, irónicamente, pero lo hice, tomé un respiro y con las pocas fuerzas que tenía hice mi orgullo a un lado y le pedí disculpas, ella tardó pero las aceptó, quiso abrazarme de vuelta pero no se lo permiti, ella se quedó extrañada y me miraba con incertidumbre, sin pensarlo mucho le dije: "no me cures ni me des consuelo, en lugar de eso, enséñame a hacerlo para no tener que volver a ti solo por dependencia y poder estar aquí con gusto, no quiero recurrir a ti por una necesidad, quiero verte con alegría y disfrutar de tu compañía. Si aceptas, prometo ser bueno contigo y darte la atención que te mereces, nunca volveré a negar tu existencia y prometo estar aquí en mi mejor versión, porque de lo contrario esto no va a funcionar jamás".

Ella esbozo una sonrisa de alivio y recargo su cabeza hacia a un lado mientras que sus ojos se llenaban de lágrimas, asintió con la cabeza y comenzó a enseñarme todo lo que le pedí. Hoy, nos llevamos mejor que nunca y no tengo problema en aceptar  que ella es mi primer y único amor, su presencia es tan importante, todas las personas que llegan a mi vida tienen que aprender a convivir con ella porque ya es parte esencial de mi vida y no la pienso dejar ir nunca jamás.

Ella es mi novia, mi verdadera pareja para toda la vida... ¿Quieren saber su nombre? Se llama Soledad y no saben la paz que trajo a mi vida hacer las pases con ella. 

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