Hola:
Vengo aquí después de tres años. Tres años en los que no me he permitido decir tu nombre, tres años en los que la negación, el enojo y la frustración me han cegado y me han impedido poder externar lo que siento.
Sé perfectamente que es casi imposible que esto llegue a ti, y más que tratar de contactarte, solo me permito el usar este medio para poder externar un sentir que se adueñó de mi paz y no me permite seguir adelante.
Tu no lo sabes, pero de un tiempo para acá me he permitido aceptar mis emociones y vivirlas con el fin de poder ponerles nombre al fin, y es debido a este ejercicio que tú nombre volvió a mi cabeza. La verdad no fue fácil volver a traer tu sonrisa a mi memoria, sobre todo porque me generó mucha culpa el volver a verla, quiza me equivoqué y puede que en este momento ya ni siquiera signifique algo para ti pero quiero que sepas que me hizo mucho mal dejar de ver esa sonrisa, escucharte reír, ver tus ojos y que fueras lo primero que venía a mi mente.
Fueron muchas preguntas las que inundaron mis pensamientos cuando desapareciste y no voy a negar que también me sentí muy molesto contigo por la forma en que solo te esfumaste y no volví a saber de ti, pero aquella versión de mi estaba muy rota y no era capaz de ver el panorama completo y fue por eso que no entendí lo que estaba pasando.
Hoy, después de todo lo que ha pasado, puedo decir que me siento con la madurez suficiente para pedirte una disculpa por estar tan ciego, por ver tus muestras de cariño y no darles el valor que tenían en realidad, por no atesorar cada momento que pase a tu lado y por no valorar el esfuerzo que hacías por estar a mi lado. De ninguna manera voy a justificar mis acciones, pero quiero que sepas que la persona que conociste en ese entonces estaba muy maltratada y era muy primitiva en su forma de pensar, era una persona muy irresponsable y con muy pocas herramientas emocionales como para poder hacerse cargo de sus propias heridas y se perfectamente que eso fue en parte algo que terminó por alejarte.
Perdón por no ser honesto contigo, por no decirte que yo también llegué a quererte más de lo que me atreví a decirte y demostrarte. Perdón por no decirte que tú partida me dolió en lo más profundo de mi ser y sobre todo perdón por sacar esto de mi alma hasta este momento; cómo dije anteriormente "se que a estas alturas ya no significan nada estas palabras" pero solo quiero pedirte perdón, por no haber tenido el valor suficiente para haber aceptado antes lo mucho que te extraño...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario